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Testimonios de clientes de iGENEA

Parientes lejanos hasta ahora desconocidos, encontrados

Investigué intensamente la historia familiar de mis antepasados durante 10 años. Tras 5 generaciones, sin embargo, la investigación documental no me permitió ir más allá. Luego de que un conocido me informara acerca de la genealogía por ADN, me realicé un test cromosómico por 120 euros y a través del banco de datos de iGENEA encontré familiares escoceses que hasta entonces me eran desconocidos.

En el curso de un mes me enteré de que mi apellido originario era Morison. La ascendencia del clan Morison se remonta a los tiempos de los vikingos: mi nombre gaelico es Mc Mathan ("el oso"). Mi antepasado llegó a Alemania como soldado durante la guerra de los 30 años y se casó aquí. Su nombre no se entendía y fue cambiado por Moritz.

Ralf Moritz, Niedersachsen

Ascendencia del pueblo de los navegantes fenicios

Intenté averiguar quienes eran los antepasados de mi padre con gran interés, así como de dónde provenía mi apellido.

Dado que la municipalidad de mi pueblo natal fue destruida por un incendio hace muchos años, fue imposible averiguar más sobre la procedencia de la familia de mi padre. Para mi gran sorpresa, me enteré a través de un test de ADN que nosotros provenimos del pueblo de los navegantes fenicios. Asímismo, nos enteramos de que nuestros antepasados que nuestros ancestros de entonces navegaron desde lo que hoy es el Líbano / Siria, desde ciudades estado como Tiro y Cartago hasta Italia, y desde allí debieron mudarse a Suiza. Es fascinante lo que los genes pueden contarle a uno. También me parece fascinante que, desde mi niñez, siempre me sentí fuertemente atraído por el Mediterraneo. Quizá en nuestros genes se herede más de lo que pensamos.

Benjamin Tschupp, Suiza

Encontré raíces Sami-finlandesas en vez de judías

La idea de que el célebre rey David del relato bíblico o el inimaginablemente rico Luis XIV pudieran ser mis ancestros paternos me fascinaba ya de pequeño. Ya mayor, fue mi mayor deseo averiguar si tengo antepasados judíos. Con este propósito, emprendí ayudado por mi padre una detallada búsqueda por mi lugar natal, Berna. Sin embargo, no logramos remontarnos a más de 5 generaciones en el pasado, en donde la línea se interrumpe a raíz de un niño extramatrimonial. Un test de ADN fue entonces un regalo del cielo para mí. Aunque por desgracia no muy fructífero. Luego de mucho ahorrar pude permitirme dos tests Starter-Combi. Mi padre y el hermano de mi madre quedaron boquiabiertos, puesto que les había hecho el test a escondidas. Entusiasmado esperé entonces los resultados.

Al principio estaba un tanto decepcionado de que no apareciera allí nada judío. También consideré demasiado normales a los celtas y germanos. Yo estaba esperando algo fuera de lo común. Con todo, el hecho de que mi línea de ascendencia materna se remontara a los Sami en Finlandia resultó un consuelo. Eso es exótico, y a mí lo exótico me encantaba. De inmediato me informé más sobre esta gente. En la escuela primaria había preparado también una lección sobre el pueblo Sami (Wie sich rausstellte meine Schwester auch).

La cultura de este pueblo comenzó a fascinarme y hasta empecé a identificarme un poquillo con este pueblo, aunque esto pueda sonar ridículo.

Hace largo tiempo estoy firmemente convencido de que se hereda más de que los investigadores suponen hasta este momento. Una cantidad escalofriante de particularidades de la cultura Sami me parecieron presentes en mi familia. Si esto es o no un invento deberá verse. ¡Pero en cualquier caso creo en mi herencia especial! En el colegio incluso un ensayo sobre una de mis tatarabuelas.

Mi siguiente deseo sería encontrar por medio de un upgrade a mis tests quizá parientes judíos para entonces sí poder pretender ser descendiente del rey David y mudarme a Versialles.

David Berger, Suiza

Largas migraciones de los antepasados

Mientras navegaba por internet haciendo una investigación sobre mis antepasados, me tropecé con un proyecto geográfico de ADN de los menonitas. Como mis antepasados directos por el lado paterno eran miembros de la comunidad de la iglesia libre de los menonitas, me interesé de inmediato por los resultados. Los miembros de este grupo se casaban predominantemente entre sí, de tal modo que muchos apelllidos pueden rastrearse hasta cerca de la época de la reforma. Yo tenía especial interés en el apellido “Penner”, el cual se convirtió en mi línea familiar en “Fröhlich” por un cambio de nombre. Lo asombroso fue que de aprox. 36 personas analizadas, 35 tenían el mismo haplogrupo y debían de estar emparentados a lo largo de los últimos 500-600 años. Ahora quería saber si yo pertenecía a ese grupo, y me hice un test del cromosoma Y.

Resultó ser el haplogrupo E3b, lo que significa que yo también provengo de los padres primitivos de los Penners. Lo realmente sorprendente, sin embargo, fue que el ADN de los Penners exhibe la máxima similitud con el de algunos españoles y descendientes de españoles. Esto era por demás asombroso, puesto que su procedencia está establecida con certeza en la región de los Paises Bajos y la Baja Sajonia, desde donde luego emigraron a Prusia Occidental y luego en su mayor parte hacia Rusia. Es evidente que mis antepasados deben haber venido de España antes del período registrado en documentos. Probablemente esto ocurrió durante la guerra de los 30 años, cuando España ocupó los Paises Bajos o un poco antes, huyendo de la Inquisición Española.

El haplogrupo E3b llegó por varios caminos hacia Europa, y en efecto el ADN de los Penner muestra similitudes con el de personas del norte de África. Puede entonces haber llegado a España con los antiguos fenicios o en la invasión musulmana de los moros. Si esta increible historia resultara siendo cierta, mis antepasados habrían migrado desde África del Norte, a través de España, los Paises Bajos, Prusia Occidental, Ucrania, Siberia y Kasaquistán, hasta que mis abuelos regresaron a Alemania.

Como ya además hice analizar el linaje materno de mis parientes en iGENEA, sé asímismo que tengo antepasados germánicos y celtas, con lo que también está confirmado el origen europeo. Los resultados muestran sin embargo que los seres humanos emprendieron increibles migraciones en el pasado.

Stefan Fröhlich, Alemania

El origen de la familia de mi bisabuelo

Por un largo tiempo me había interesado por la investigación de mi árbol genealógico. En particular me interesa la historia de la procedencia de la familia de mi bisabuelo.

Para profundizar la investigación realizada hasta entonces, pedí un Test-Starter-Combi a iGENEA. Me sorprendió mucho el resultado, porque suponía firmemente que mis antepasados por parte paterna eran originarios del este. El resultado en cambio mostró que mi región de origen es el Reino Unido de Inglaterra.

Johann Reischenböck, Suiza

Huellas del siglo XVII

Desde hace 12 años, intento encontrar las huellas de mis antepasados como un hobby. Logré hacerlo con razonable éxito sólo hasta el principio del siglo XVIII.

Mis antepasados vienen de Prusia Oriental. A comienzos del siglo XVIII, tras la gran peste y la tercera guerra nórdica, Prusia Oriental fue repoblada por inmigrantes de toda Europa. Y es ahí donde se encuentra el problema para muchos investigadores familiares. Si uno no encuentra algún indicio del región de origen del inmigrante, no tiene ninguna chance razonable de seguir rastreando a sus antepasados más allá de ese punto. A esto se agrega que una increíble cantidad de material, como documentos eclesiásticos, registros impositivos, etc., se perdieron en las dos guerras mundiales.

En los círculos de genealogistas se discute hace un tiempo el tema de los tests genéticos precisamente con el propósito de continuar el propio árbol genealógico más allá de un antepasado que hubiera inmigrado desde lejos. Mandé hacer los primeros tests genéticos, hasta el momento sin verdadero éxito. Esto me resulta comprensible, dado que la probabilidad de una coincidencia exitosa se recién se eleva con un número creciente de personas analizadas. Por lo tanto, aún no me doy por vencido, puesto que por ahora esta es la única oportunidad real de encontrar una huella del siglo XVII.

Dieter Finkhäuser, Alemania

Mis dudas sobre la investigación del ADN fueron despejadas por el servicio de Atención al Cliente y su competente asesoramiento científico.

Practico la investigación genealógica desde hace cerca de 5 años, y me percaté de la existencia de iGENEA por casualidad a principios de 2008. Hasta entonces, no sabía que hubiera la posibilidad de una genealogía por ADN.

Mis dudas iniciales (así como las posteriores) fueron despejadas por el servicio de atención al cliente gracias a su competente asesoramiento científico. Es digno de recomendación el Foro, como posibilidad para el intercambio entre los clientes. Si uno no logra avanzar aquí, o le quedan dudas pendientes, una amable empleada de iGENEA está disponible para asistirlo. Tal es el tipo de servicio que uno busca en otros lados en vano.

Varios actractivos tecnológicos en las páginas de iGENEA y FamilyTreeDNA (indicaciones de parientes genéticos en el mapamundi, etc.) hacen de la búsqueda genealógica una experiencia interactiva. Los nuevos conocimientos científicos fluyen directamente hacia el propio resultado online. Mi investigación genealógica “analógica” terminó por el lado materno en torno a 1860 en un pequeño pueblo en la antigua Prusia Oriental (hoy Polonia). Mis esfuerzos en cuanto al linaje paterno me llevaron hasta 1690 en la región alemana del Rin-Mosela sobre sus fronteras. Por medio de un test Combi-Starter de iGENEA pude ahondar aún más en mi historia familiar. Si bien aún no emergieron familiares directos, hubieron sin duda varias sorpresas.

En el linaje paterno, por ej. Pueblo originario: germanos, región de origen: Reino Unido, pude concluír que uno de mis antepasados masculinos se transladó desde Alemania hacia Inglaterra alrededor del 1100, pero regresó antes de 1690 (quizá como mercenario en la guerra de los 30 años). Por medio del extenso banco de datos de iGENEA, tengo ahora la posibilidad de ponerme en contacto con parientes genéticos en Inglaterra por correo electrónico. Así se va avanzando hacia al pasado, paso a paso.

En el caso de mi línea materna, también pude descubrir una sorprendente corriente migratoria de mis antepasados. Pueblo Originario: vikingos, región de origen: Suecia. Pude así reconstruir que una pariente femenina vivió en Suecia hasta alrededor del siglo X. En algún momento del curso de la historia, una antepasada en directa línea materna se transladó a Polonia, donde así se cierra el círculo con mi tátara-tatarabuela.

Luego de un intercambio regular con la historiadora de iGENEA, me enteré de que mis valores genéticos por el lado materno coinciden con los de los vikingos históricos. Las muestras de estos vikingos provienen de tumbas de época vikinga en Noruega y Escocia (islas Orkney). Por lo tanto, desciendo de los vikingos en directa línea materna. Por parte paterna, podría ser descendiente de los anglo-sajones que colonizaron Inglaterra en la época de las grandes migraciones.

Para mí se plantea ahora la pregunta de qué es lo que los genes “graban” y transportan a través del tiempo. Porque, desde que tengo la facultad de pensar, me siento atraído hacia las “antiguas” culturas de Escandinavia y las islas británicas ¡La aventura continúa!

Olaf J. , Alemania

Al ser adoptado de niño, no conozco a mis padres naturales. La única posibilidad de averiguar algo sobre mi historia era el test de ADN de iGENEA.

Durante 32 años yo no tuve raíces. Como fui adoptado de niño, no conozco ni a mi madre ni a mi padre naturales. La única oportunidad de averiguar al menos un poco sobre mi historia era el test de ADN en iGENEA. El resultado fue más que sorprendente para mí, puesto que mi ADN indicó que tengo raíces celtas por el lado materno y germánicas por el lado paterno. Durante años, tanto yo como mi familia adoptiva habíamos asumido que yo debía tener antepasados sud-europeos, porque de niño tenía cabellos negros y ojos muy oscuros. Desde que sé de dónde provengo, puedo averiguar por medio del intercambio con parientes genéticos cómo migraron mis antepasados y eventualmente econtrar un amplio número de parientes, lo que hubiera resultado impensable sin el test de ADN. Voy a ampliar mi test Starter tan pronto sea posible, para echar una mirada todavía más profunda sobre mi historia.

Desearía de la investigación genealógica que un día sea posible distinguir de qué rama céltica y germánica provengo. Hasta ahora, el ADN típicamente franco y típicamente teutón no puede distinguirse del típicamente longobardo o godo.

R. Pagel, Alemania

Proyecto Apellido: Hauri es igual a Howery

Estoy realmente sorprendido, por fin he podido averiguar la verdad sobre mi procedencia. Mi compañero y yo somos aficionados a la genealogía. Siempre hemos sabido que nuestras familias son parientes lejanos de los descendientes de la familia suiza Hauri. Seguramente los primeros antepasados vivieron sobre el 1400. Mi familia, que lleva el apellido Howery, siempre ha afirmado que en el pasado llevaban el apellido Hamilton hasta que un antepasado heredó el apellido de Howery de su padrastro sobre el 1800. Nunca pudimos encontrar pruebas que dieran fe de esta historia, pero nosotros la creímos. Llegué a la conclusión de que la prueba del cromosoma Y podría desvelarnos la verdad, y así lo hicimos. El resultado de esta sencilla prueba me sorprendió. Soy un descendiente de la familia Hauri. Ahora tenemos la prueba de que mi familia ha estado convencida durante mucho tiempo de una falsa tradición. Soy un Howery con raíces suizas.

Justin Howery, justin@stromsborg.com

Buscar y hallar parientes en todo el mundo

Me llamo Alice Rabinovich y vivo en Argentina. Hace poco supe que un hombre en California, que buscaba a sus familiares en Internet, podría ser nuestro primo. Establecimos contacto, y él encargó un test para él y para uno de mis primos. En apenas un mes tuvimos la certeza de pertenecer a una familia que tres generaciones atrás “se había perdido”. Todos nos alegramos muchísimo. Vive a 6000 millas de distancia. Una nueva era comenzó para nosotros.

alix@infovia.com.ar

Hija adoptiva busca sus raíces y las encuentra

Fui abandonada al nacer – y tuve que vivir con esta triste certidumbre de que existía una total incertidumbre acerca de mi origen-. Me surgió una gran esperanza cuando supe del “test del cromosoma-Y”.Gracias a este test soy una nueva persona. Una persona con raíces. Mis antepasados son judíos húngaros. Encontré incluso dos primos lejanos, mis primeros parientes aparte de mis propios hijos que ahora también tienen raíces “completas”.

Patricia Matthes

Proyecto Apellido (Non-Paternity-Event): Mumma

Un hombre de apellido Bell contactó al abogado del “Proyecto Apellido – Mumma”. El bisabuelo de este hombre había sido viajante de comercio en Ohio. Según fuentes poco confiables, fue asaltado y asesinado antes de que pudiera casarse con la bisabuela de Bell. En ese entonces, ella estaba embarazada de su abuelo. Luego ella contrajo matrimonio con un hombre de apellido Bell, que adoptó a su hijo extramatrimonial. Según la tradición oral, el nombre del asesinado era „Elmer Maumau“ – aunque nadie lo sabía con certeza, puesto que no existían registros escritos-. Un tal Elmer Mumma figuraba en el árbol genealógico Mumma del „Proyecto-apellido Mumma“. Pero éste Elmer Mumma no había sido asesinado, sino que se había casado y había formado una familia. Nuestro hombre de apellido Bell hizo analizar una muestra suya. Y miren ustedes: su perfil Y-ADN coincidía con el de tres descendientes de un inmigrante llamado Peter Mumma. A partir de esto, se llegó a la conclusión de que el apellido genético de Bell era Mumma. Los resultados fueron exhibidos a uno de los bisnietos de Elmer Mumma. Éste sabía que, para la época de gestación del abuelo de Bell, Elmer Mumma había sido viajante de comercio y había vivido en Ohio. Luego de haberse intercambiado todos los hechos y fotos familiares, fue evidente que Elmer Mumma era el padre del abuelo extramatrimonial de Bell. Así de complicadas, aunque fascinantes, pueden ser las consecuencias -muchas veces tan felices- de los tests.

Adopción

Fui adoptado cuando todavía era un bebé. No sabía nada acerca de mi origen, aparte de que, siendo rubio y de ojos azules, probablemente era europeo. Cuando supe de los tests de ADN, recuperé las esperanzas de dar finalmente con mis raíces. A través de este test fui identificado como centroeuropeo, europeo del este o anglosajón. Y, en efecto: el test Y-ADN-12 estableció, que soy europeo por parte de padre, perteneciente al Haplogruppe grupo haploide R1b. El test mt ADN me ubicó en el grupo haploide T, lo que significa que también soy europeo del este. Tenía entonces pistas acerca de mis orígenes. Me decidí a ampliar ambos tests; quería buscar y encontrar a mis parientes. Pero me decepcioné al ver que, con mucha gente, sólo coincidía en 12 marcadores. Qué lástima: nadie en la base de datos coincidía conmigo en 36 o 37 marcadores. Pasé medio año en suspenso y angustiado. Entonces recibí un e-mail que me cortó la respiración: “FTADN Y Coincidencia de Marcadores ADN en 37 Marcadores”. Había alguien que coincidía conmigo en cada uno de los 37 marcadores Y-ADN. Esto significa que compartimos los mismos antepasados durante las últimas cinco generaciones en un 90%. Por supuesto que me puse en contacto de inmediato con mi primo en grado-x. Él es mi primer pariente sanguíneo. Y yo, el alguna vez bebé adoptivo, que creció como un hombre sin origen, soy extremadamente dichoso. Mi pariente de sangre y yo nos escribimos e-mails con regularidad. No sólo tenemos un vínculo genético: también nos entendemos muy bien.

Apellidos comunes

Nuestro apellido es muy común en Alemania del norte. Por eso, queríamos averiguar por medio de un test de genealogía por ADN cuáles familias de este apellido no estaban emparentadas entre sí. Para ahorrar, llevamos a cabo un test de 12 marcadores con diez personas. Luego de este test simple, que comprende un período reciente, dos de las diez personas pudieron ser excluídas. Nosotros -esto es, las ocho personas restantes- ordenamos un test ampliado, un Upgrade de 37 marcadores. Y éste confirmó definitivamente los análisis existentes del árbol genealógico. Nosotros, los ocho tocayos (en el sentido más literal de la palabra), procedemos probablemente de dos hermanos.

Apellidos poco frecuentes

Tenemos un apellido tan infrecuente, que yo estaba seguro de que quien lo llevara, provendría de la misma región de Austria que nosotros. Reuní direcciones por Internet, de guías telefónicas y en registros municipales. Cuando establecí contacto con las personas en cuestión, la mayoría estaba dispuesta a realizarse un test. El Test Y-ADN Genealogy Starter Plus (test de 37 marcadores) nos distribuyó en dos grupos genéticos. Comparamos los árboles genealógicos, los documentos y relatos orales, y caímos en la cuenta de que un grupo provenía de Inglaterra/ Escocia, y el otro de Austria/ Hungría. El grupo de Austria/Hungría, al que yo pertenezco, todavía pudo ser ulteriormente distribuido gracias al test de 67 marcadores. Para mi gran alegría, mi árbol genealógico está creciendo. A ello contribuyeron los nuevos conocimientos de la genealogía por medio del ADN.

De la rama sacerdotal de los Cohen

Mi padre nació en 1883 en el medio oeste de los Estados Unidos. Su padre, a su vez, había emigrado desde la región en las inmediaciones de Kiev -en Rusia- hacia Norteamérica. Hace ya unos meses, un primo de Houston me contó acerca de una familia que se apellidaba Cherniss, como nosotros. Esta familia habría llegado a América desde la ex Unión Soviética, desde la misma región de donde proviene mi abuelo. Yo pensé: Si era cierto que estábamos emparentados con estos Cherniss, habíamos perdido el contacto con ellos por más de 120 años. Encargué por lo tanto dos kits de testeo, uno para mí y otro para un miembro de la familia Cherniss, en Houston. Muy pronto supimos que no sólo estábamos emparentados, sino también descubrimos que pertenecemos a la rama sacerdotal de los Cohen. Fue muy estimulante y emocionante.

Joel Cherniss, San Francisco, USA